Cómo saber si tienes chinches en casa (y qué no hacer)
Picaduras en fila, puntos negros en las costuras y olor dulzón. Te explicamos cómo detectarlas y por qué no conviene tratarlas por tu cuenta.

Las chinches de cama no entienden de limpieza: llegan en maletas, muebles de segunda mano o ropa, y se esconden a pocos centímetros de donde dormimos. Detectarlas pronto marca la diferencia entre un tratamiento sencillo y una plaga extendida por toda la vivienda.
Señales de que puede haber chinches
- Picaduras agrupadas o en fila en brazos, cuello, espalda o piernas, que aparecen al despertar.
- Puntos negros o manchas de sangre en las sábanas, el colchón o las costuras del somier.
- Mudas y huevos en las juntas del cabecero, el canapé, los enchufes o los marcos de cuadros cercanos a la cama.
- Un olor dulzón en la habitación cuando la infestación ya es importante.
Dónde mirar
Con una linterna, revisa las costuras y etiquetas del colchón, el somier y sus herrajes, las juntas del cabecero y los muebles de la mesilla. Las chinches adultas tienen el tamaño de una semilla de manzana y un color marrón rojizo.
Lo que no conviene hacer
- Cambiar de habitación a dormir. Las chinches te siguen y la plaga se reparte por la casa.
- Usar insecticidas de supermercado. Suelen dispersarlas hacia otros escondites sin eliminar los huevos.
- Tirar el colchón sin más. Si el resto de la habitación sigue infestada, el colchón nuevo se contaminará enseguida.
Cómo lo tratamos
Inspeccionamos camas, sofás y muebles para saber hasta dónde llega la plaga, aplicamos el tratamiento en todos los puntos donde se esconden y hacemos seguimiento para eliminar también las chinches que salgan de los huevos.


